07 diciembre, 2009

No, por favor


El pecho me aprieta, es como si me lo estuvieran aplastando, tengo rabia mucha rabia y si vuelvo pensar en que puede pasar lo peor no podré evitar llorar.

Es extraño, hace mucho que no me sentía tan mal por el sufrimiento de alguien; la verdad es que tengo un pánico, un miedo horrible.

No quiero que se vaya.

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